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Desafío para los productores de cerezas: ¿arrancar o transformar?

La decisión de Hortifrut de dejar de desarrollar directamente el negocio de cerezas en Chile marca un punto de inflexión para una industria que durante años creció impulsada por la demanda internacional, particularmente desde China. Pero para los productores que ya tienen sus huertos establecidos, la pregunta no es solamente si seguir o arrancar, sino cómo transformar gradualmente su negocio.
La decisión de Hortifrut de concentrar recursos y capacidades en su negocio principal de berries llega después de un período complejo para la industria de la cereza chilena, marcado por una fuerte expansión de la oferta, menores retornos y una elevada concentración de los envíos en China.
Durante la temporada 2025-2026, Chile exportó 113,8 millones de cajas de cerezas y cerca del 87% tuvo como destino ese mercado.
Pero detrás de estas cifras aparece una pregunta que comienza a ser cada vez más relevante para los productores:
¿Qué hacer con los cerezos que ya están plantados?
Arrancar un huerto puede parecer una respuesta lógica cuando los números dejan de acompañar. Sin embargo, también significa eliminar años de inversión, infraestructura, conocimiento productivo y material vegetal que todavía podría tener otros usos.
Del commodity al producto
Para Bruno Carmona León, ingeniero agrónomo especializado en calidad de exportación, el problema de la cereza chilena no debería analizarse solamente desde la perspectiva de la exportación de fruta fresca.
Carmona plantea que la industria fue, en parte, víctima de su propio éxito. El crecimiento acelerado de la superficie y de los volúmenes terminó presionando los precios, mientras la dependencia de un mercado principal aumentó la vulnerabilidad del modelo.
El desafío, por tanto, es avanzar desde una lógica centrada en el volumen hacia una estrategia basada en calidad, diversificación y generación de valor agregado.
Y aquí aparece una oportunidad todavía poco desarrollada en Chile. Dejar de pensar únicamente en vender cerezas y comenzar a pensar qué productos y negocios pueden construirse alrededor de ellas.
Congelados, pulpas, jugos, deshidratados, concentrados, ingredientes para la industria alimentaria e incluso licores y destilados pueden formar parte de una estrategia de diversificación.
La idea no es necesariamente reemplazar la exportación de fruta fresca, sino generar nuevas fuentes de ingresos para aquella producción que no encuentra una rentabilidad suficientemente atractiva en el mercado tradicional.
Transferencia tecnológica: una alternativa antes de arrancar
Según comenta Juan Carlos Nunez asesor en temas de Inversion de AmixTechLab.com, ¨El siguiente paso es conectar al productor con universidades, centros de investigación, empresas de alimentos, laboratorios y especialistas capaces de transformar esa materia prima en nuevos productos. Para lograr este paso, se necesita transferencia tecnológica, desarrollo de prototipos, validación técnica y comercial, análisis de costos, propiedad intelectual, cumplimiento regulatorio, búsqueda de socios estratégicos y acceso a mercados.¨
Aquí la articulación público-privada puede desempeñar un papel relevante para disminuir los riesgos y acelerar el desarrollo de nuevas alternativas.
En este ámbito, el ingeniero agrónomo Maximiliano Morales, CEO de la aceleradora de negocios AgroVitivinicolas de AmixTechLab, quien ha trabajado en articulación de proyectos, desarrollo de productos, búsqueda de mercados y conexión entre productores y oportunidades internacionales, incluyendo iniciativas vinculadas a agricultura, vitivinicultura, innovación y desarrollo territorial, destaca que antes de arrancar, hay que pregntarse qué otro negocio se puede construirse alrededor de esos cerezos.
Una cereza puede ser mucho más que una cereza
Chile posee una enorme capacidad productiva, pero todavía existe una brecha entre esa capacidad y la creación de productos de mayor valor.
Un productor podría evaluar, por ejemplo, desarrollar una línea de Cereza deshidratada premium, Licores o destilados de cereza, Jugos y concentrados, Pulpas e ingredientes para la industria alimentaria, Productos congelados, Ingredientes para chocolatería y gastronomía, Ingredientes funcionales, sujetos a validación técnica y regulatoria, Productos cosméticos a partir de subproductos, también sujetos a desarrollo y regulación, ademas de Experiencias de turismo agroalimentario asociadas al cultivo y a la temporada de cosecha.
En AmixTechLab.com nuestro foco es apoyar en el proceso de transformacion para definir que producto hacer a partir de las cerezas, definir costos, disponibilidad de materia prima, demanda, regulación, canales de comercialización y mercados potenciales.
No se trata de arrancar las 100 hectáreas
El verdadero cambio de mirada está en entender que la transformación de un huerto no tiene por qué ser una decisión de todo o nada.
Como explica Bruno Carmona:
“Si tienes 100 hectáreas de cerezas, por ejemplo, la idea no es arrancar las 100 hectáreas, sino tomar un porcentaje de estas hectáreas y enfocarlo en subproductos como los mencionados; tomar otro porcentaje y centrarlo en la calidad de la fruta más que en la cantidad exportada, y el porcentaje restante puede ser destinado a un nuevo frutal o producto agrícola”.
Esta estrategia permitiría realizar una reconversión gradual y planificada, evitando que el productor tenga que asumir de golpe el costo de eliminar una superficie completa y establecer un nuevo cultivo.
La lógica podría ser avanzar en tres frentes simultáneamente:
Una parte del huerto para agregar valor.
Destinar una superficie a productos procesados, ingredientes, deshidratados u otras alternativas que permitan capturar valor más allá de la fruta fresca.
Otra parte para producir menos, pero mejor.
Concentrarse en calidad, condición, calibre, variedades, poscosecha y mercados que estén dispuestos a pagar por una fruta diferenciada.
Y una tercera parte para reconvertir gradualmente.
Evaluar nuevos frutales, cultivos o productos agrícolas que tengan mejores perspectivas comerciales y agronómicas para cada territorio.
De esta manera, la replantación puede realizarse de forma organizada, distribuyendo las inversiones a través del tiempo y suavizando el impacto financiero de la transición.
Para muchos productores, la respuesta probablemente no será una decisión radical, sino una estrategia gradual de diversificación, especialización y reconversión.
Porque quizás el futuro de la industria cerecera chilena no consista en arrancar el huerto.
Quizás consista en transformar el modelo de negocio que existe alrededor de él.
Contacto
Maximiliano Morales
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