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Fraudes y riesgos empresariales en Chile: ¿están preparadas las empresas para detectar lo que ocurre dentro de sus organizaciones?

La digitalización, las transferencias electrónicas y la dependencia de plataformas tecnológicas están cambiando la forma en que las empresas deben enfrentar el fraude. Más allá de los ataques externos, el desafío también está en detectar operaciones inusuales, accesos indebidos y debilidades en los controles internos.
Por Maximiliano Morales | Sales Advisor, VantagePoint
La prevención del fraude se está convirtiendo en un desafío estratégico para las empresas chilenas. Independientemente de su tamaño o sector, las organizaciones enfrentan el desafío de proteger sus recursos financieros, la información de sus clientes y la continuidad de sus operaciones en un entorno cada vez más digitalizado.
La pregunta ya no es solamente cómo evitar que un delincuente ingrese a los sistemas de una organización. También es cómo detectar a tiempo una operación sospechosa, una transferencia irregular, una modificación de permisos o el uso indebido de información por parte de alguien que cuenta con acceso legítimo.
Pero ¿cómo están enfrentando actualmente este desafío las empresas en Chile?
Para responder con rigor, es necesario distinguir entre las estadísticas públicas disponibles y las prácticas internas de cada organización. Sin una medición representativa, no corresponde generalizar sobre el nivel de preparación de todas las empresas chilenas. Sin embargo, existen riesgos y brechas de control que las organizaciones pueden evaluar para fortalecer sus estrategias de prevención.
El fraude ya no es solamente un problema bancario
Durante mucho tiempo, el fraude se asoció principalmente con la clonación de tarjetas, las estafas comerciales y los movimientos bancarios no autorizados. Hoy, las organizaciones también deben considerar escenarios que involucran correos electrónicos comprometidos, suplantación de proveedores, manipulación de instrucciones de pago, robo de credenciales y utilización indebida de accesos internos.
En julio de 2025, el Servicio Nacional del Consumidor informó que había recibido 19.834 reclamos relacionados con fraudes financieros durante 2024, un 109% más que los 9.494 registrados en 2023. Entre las modalidades identificadas se encontraban el phishing, la suplantación de identidad y el uso malicioso de tarjetas y billeteras digitales.
Estas cifras corresponden a reclamos de consumidores a nivel nacional, no al total de fraudes sufridos por las empresas. No obstante, ilustran un entorno en el que la identidad digital, la autenticación y la protección de las operaciones financieras adquieren una importancia creciente.
Cuatro riesgos que las empresas deben considerar
La exposición al fraude varía según el sector, el tamaño de la organización y sus procesos. Sin embargo, existen riesgos transversales que conviene revisar.
- Fraudes en pagos y transferencias
La manipulación de facturas, los cambios fraudulentos en los datos bancarios de proveedores y los correos que simulan provenir de gerentes o ejecutivos pueden comprometer los recursos de una empresa.
Las organizaciones que procesan pagos frecuentes o trabajan con numerosos proveedores necesitan mecanismos de verificación independientes para autorizar operaciones y modificar información bancaria.
- Uso indebido de credenciales y accesos internos
No todas las amenazas provienen de personas desconocidas. Empleados, contratistas, proveedores tecnológicos y administradores de sistemas pueden tener acceso legítimo a información sensible.
El riesgo aparece cuando las actividades se apartan de las funciones habituales, se modifican permisos sin justificación clara o se consulta y descarga información que no parece necesaria para la operación.
- Suplantación de identidad y phishing
Un mensaje que aparenta proceder de un banco, un proveedor, un cliente o un ejecutivo puede llevar a un trabajador a entregar sus credenciales o autorizar una operación fraudulenta.
La capacitación de los equipos debe complementarse con mecanismos de autenticación, verificación de instrucciones y detección de comportamientos inusuales.
- Fraude asociado a operaciones y procesos comerciales
Las diferencias entre órdenes de compra, facturas, pagos, inventarios y registros operacionales pueden revelar errores administrativos o situaciones que requieren investigación.
Conectar la información financiera con los registros operacionales permite identificar inconsistencias y fortalecer los controles internos.
De reaccionar después del fraude a detectar señales tempranas
Uno de los principales desafíos consiste en pasar de una seguridad basada exclusivamente en controles preventivos y revisiones posteriores a un modelo que permita identificar señales de riesgo durante la operación.
Aquí adquieren relevancia las tecnologías de Risk Monitoring, Insider Risk Management y User Behavior Analytics.
Estas herramientas permiten analizar actividades de usuarios y sistemas, relacionando eventos que, considerados de manera aislada, podrían parecer normales.
Por ejemplo, una persona autorizada accede a una plataforma financiera, consulta información sensible, descarga un volumen inusual de archivos y modifica determinados permisos fuera de su horario habitual.
Ninguna de estas acciones demuestra por sí sola la existencia de un fraude. Sin embargo, su combinación puede justificar una alerta y una revisión por parte de los equipos responsables.
La capacidad de monitoreo permite abordar preguntas relevantes:
- ¿Quién realizó la operación?
- ¿Desde qué dispositivo o ubicación se produjo el acceso?
- ¿Qué permisos tenía el usuario?
- ¿La actividad corresponde a su comportamiento habitual?
- ¿Qué información o sistemas estuvieron involucrados?
- ¿Se generó una operación financiera que requiere revisión?
Esta trazabilidad puede facilitar la detección temprana, las investigaciones internas y la reconstrucción de incidentes.
El factor humano y los controles internos siguen siendo fundamentales
La tecnología no reemplaza una política de prevención del fraude ni una adecuada distribución de responsabilidades.
Una empresa puede invertir en herramientas de ciberseguridad y mantener vulnerabilidades si una misma persona puede crear un proveedor, aprobar una factura y autorizar su pago sin controles independientes.
Por eso, la prevención requiere combinar tecnología con procedimientos claros: separación de funciones, doble autorización para operaciones sensibles, revisión de cambios en cuentas bancarias de proveedores, administración de privilegios y protocolos para responder ante incidentes.
También es importante establecer mecanismos para reportar irregularidades y garantizar que las alertas se investiguen de manera objetiva.
El monitoreo debe respetar la legislación aplicable, la privacidad de los trabajadores y los principios de proporcionalidad. Una alerta tecnológica es una señal que merece análisis, no una prueba automática de conducta indebida.
Cinco preguntas para evaluar la preparación de una empresa
Una primera evaluación no necesariamente requiere reemplazar toda la infraestructura tecnológica. Puede comenzar con preguntas básicas sobre la capacidad real de detectar y responder ante situaciones sospechosas.
- Visibilidad: ¿La organización dispone de registros suficientes para reconstruir quién accedió a sus sistemas y qué acciones realizó?
- Control de accesos: ¿Los permisos corresponden a las funciones actuales de cada trabajador, contratista o proveedor?
- Operaciones sensibles: ¿Existen controles adicionales para pagos, cambios de cuentas bancarias, modificaciones de privilegios y descargas masivas de información?
- Detección: ¿La empresa puede relacionar distintas señales de riesgo o depende exclusivamente de auditorías posteriores y reportes manuales?
- Respuesta: ¿Existe un procedimiento definido para investigar una alerta, preservar evidencia, contener el incidente y comunicarlo a quienes corresponda?
Las respuestas permiten identificar oportunidades para fortalecer la supervisión, integrar información e incorporar capacidades de monitoreo cuando sea necesario.
Risk Monitoring: una nueva capa de protección para las empresas
A medida que las organizaciones crecen, incorporan nuevas plataformas y amplían sus operaciones digitales, también necesitan mejorar su capacidad para comprender qué ocurre dentro de sus sistemas.
El Risk Monitoring permite complementar los controles tradicionales con una mayor visibilidad sobre las actividades de usuarios, los accesos a sistemas críticos y los comportamientos que se apartan de los patrones habituales.
Este enfoque puede resultar especialmente relevante para instituciones financieras, FinTech, empresas de servicios, organizaciones con operaciones digitales complejas y compañías que administran información o activos sensibles.
La finalidad no es simplemente acumular alertas, sino proporcionar contexto para que los equipos responsables puedan investigar, priorizar riesgos y tomar decisiones oportunas.
La implementación debe adaptarse a las necesidades de cada organización, considerando su infraestructura tecnológica, sus procesos, sus obligaciones regulatorias y su nivel de exposición.
La prevención del fraude como parte de la estrategia empresarial
La competitividad de las empresas chilenas no depende únicamente de aumentar sus ventas, incorporar nuevas tecnologías o ingresar a nuevos mercados. También requiere proteger los recursos, la información y la continuidad de sus operaciones.
La discusión sobre el fraude debe avanzar desde una reacción posterior a los incidentes hacia una cultura de prevención, trazabilidad y gestión continua.
Para la gerencia, esto significa contar con información útil para tomar decisiones. Para las áreas de tecnología y seguridad, implica mejorar la visibilidad sobre usuarios, sistemas y operaciones. Para los directorios, supone incorporar el riesgo operacional y digital a la gestión del negocio.
El desafío para las empresas en Chile no es solamente protegerse de quienes intentan entrar desde afuera. También es desarrollar la capacidad de reconocer cuándo una actividad dentro de la organización se aparta de lo esperado y requiere atención.
Desde mi rol como Sales Advisor en VantagePoint, promuevo la evaluación de soluciones de Risk Monitoring orientadas a mejorar la visibilidad sobre las actividades de usuarios, detectar comportamientos anómalos y fortalecer los procesos de investigación y control.
Una evaluación inicial puede ayudar a identificar brechas de visibilidad, revisar la preparación de los controles actuales y definir oportunidades para fortalecer la prevención del fraude y la continuidad operacional.
¿Su empresa está preparada para detectar una operación sospechosa antes de que se convierta en una pérdida?
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